La producción intelectual de este autor se caracteriza por indagar las prácticas y los usos más pequeños y cotidianos, sobre las diversas estrategias que utilizan los sujetos en el hacer diario como un modo de resistencia a la imposición de ciertas pautas culturales. De esta forma, la propuesta realizada por de Certeau en su libro “La invención de lo cotidiano I. Artes de hacer”, nos permite reflexionar sobre los diferentes modos de apropiación de los medios de comunicación (especialmente la telefonía celular e Internet) que realizan los sujetos. El autor nos propone pensar en las prácticas cotidianas partiendo de la idea de que son de tipo tácticas.
Certeau llamo estrategia al cálculo de relaciones de fuerzas que se vuelve posible a partir del momento en que un sujeto de voluntad y de poder (una empresa, un ejército, una ciudad, una institución científica) es susceptible de aislarse de un ‘ambiente’. La estrategia postula un lugar susceptible de circunscribirse como un lugar propio y luego servir de base a un manejo de sus relaciones con una exterioridad distinta (los clientes o los competidores, los enemigos, el campo alrededor de la ciudad, los objetivos y los objetos de la investigación). Como en la administración gerencial, toda racionalización ‘estratégica’ se ocupa primero de distinguir en un ‘medio ambiente’ lo que es ‘propio’, es decir, el lugar del poder y de la voluntad propios. La racionalidad política, económica o científica se construye de acuerdo con este modelo estratégico.
Por el contrario, llamo táctica a un cálculo que no puede contar con un lugar propio, ni por tanto con una frontera que distinga al otro como una totalidad visible. La táctica no tiene más lugar que el del otro. Para Michel de Certeau, las estrategias y las tácticas son conceptos que nos permiten pensar al consumidor con un potencial de pluralidades, de conductas propias de las prácticas individuales y remitirnos a la acción creadora de quienes deciden exponerse ante los dispositivos de comunicación.
Certeau llamo estrategia al cálculo de relaciones de fuerzas que se vuelve posible a partir del momento en que un sujeto de voluntad y de poder (una empresa, un ejército, una ciudad, una institución científica) es susceptible de aislarse de un ‘ambiente’. La estrategia postula un lugar susceptible de circunscribirse como un lugar propio y luego servir de base a un manejo de sus relaciones con una exterioridad distinta (los clientes o los competidores, los enemigos, el campo alrededor de la ciudad, los objetivos y los objetos de la investigación). Como en la administración gerencial, toda racionalización ‘estratégica’ se ocupa primero de distinguir en un ‘medio ambiente’ lo que es ‘propio’, es decir, el lugar del poder y de la voluntad propios. La racionalidad política, económica o científica se construye de acuerdo con este modelo estratégico.
Por el contrario, llamo táctica a un cálculo que no puede contar con un lugar propio, ni por tanto con una frontera que distinga al otro como una totalidad visible. La táctica no tiene más lugar que el del otro. Para Michel de Certeau, las estrategias y las tácticas son conceptos que nos permiten pensar al consumidor con un potencial de pluralidades, de conductas propias de las prácticas individuales y remitirnos a la acción creadora de quienes deciden exponerse ante los dispositivos de comunicación.